Las fotos de platos generadas por IA incomodan a los clientes
En Estados Unidos, Reino Unido y Países Bajos, restaurantes sustituyen la fotografía culinaria por imágenes generadas por IA para ahorrar costes — pero los clientes dicen que el resultado no da hambre, y algunos negocios ya lo están pagando.

Durante su descanso para almorzar en Denver, la enfermera Jill Sennett vio en un menú algo tan poco apetitoso que lo compartió con sus 26.000 seguidores en X: imágenes generadas por IA de un pop-up de barbacoa jamaicana en las que la carne parecía cinturones de cuero cubiertos de pequeños escarabajos. Más de 500 personas volvieron a compartir la publicación mostrando el mismo rechazo. «Creo que es un mal hábito cultural que los restaurantes estén pasando a estas imágenes de comida espantosas y extrañas, poco apetecibles», declaró Sennett al Guardian. Aun así, pidió pollo con macarrones con queso: era una de sus pocas opciones y ya había comido allí antes.
La escena se está volviendo familiar mucho más allá de Colorado. En San Francisco, unos vándalos pintarrajearon la fachada de la cafetería Grind & Unwind después de que los vecinos identificaran su cartel de menú como generado por IA; la propietaria, Lyndsey Lozano, retiró las imágenes y gastó unos 700 dólares en repintar la fachada, según el Guardian. En un hilo de Reddit titulado «Yum, slop», varios comentarios comparaban el pan generado por IA con piel de reptil o una esponja vegetal. En los Países Bajos, Bright.nl informó del mismo patrón extendiéndose en el marketing de la restauración neerlandesa: imágenes de comida generadas por IA que los clientes describen como artificiales y desagradables, cada vez más presentes en menús y material promocional.
Por qué los restaurantes recurren a la IA
El atractivo es sencillo: la fotografía culinaria profesional es cara, y herramientas de IA como ChatGPT son gratuitas o casi. Un informe de 2026 de la National Restaurant Association reveló que el 26% de los operadores de restaurantes ya usa IA para marketing, gestión de inventario, planificación de personal, optimización de menús o toma de pedidos. El gerente del Jamaican Jerk and Barbecue Restaurant, el negocio de Denver detrás de la foto de Sennett, confirmó que usó ChatGPT para las imágenes del menú del pop-up en lugar de pagar a un diseñador gráfico, como sí hace para su local permanente.
Decidimos diseñar algo llamativo. La gente de la restauración intenta ser rentable.
Por qué esas imágenes repelen a los clientes
El rechazo se centra sobre todo en la textura, según Jamie Soja, fotógrafa del área de la bahía de San Francisco que trabaja para restaurantes y servicios de reparto de comida. «El color, la textura y cómo están dispuestos los ingredientes se ven un poco raros», explicó Soja al Guardian, y añadió que la iluminación generada por IA también suele parecer poco natural. La investigación respalda ese malestar: un estudio de 2024 de Charles Spence, profesor de psicología experimental en la Universidad de Oxford, encontró que los consumidores valoraban positivamente las imágenes de comida generadas por IA — hasta que se les revelaba que una máquina las había creado. Una vez conocido el origen, las mismas imágenes perdían atractivo. Spence también descubrió que la IA tiende a alterar la comida de forma predecible y potencialmente poco saludable, como añadir mantequilla al puré de patatas para que el plato parezca más apetecible — una desviación que, según él, podría empujar a comensales y cocineros hacia raciones más grasas.
Incluso quienes trabajan con esta tecnología a diario reaccionan mal. Brandon Hill, directivo de una agencia de diseño y marketing en San Francisco, quedó tan incómodo con la cartelería generada por IA de Bella Cafe que la fotografió y la compartió con sus 86.000 seguidores en X, escribiendo que las imágenes «no tienen muy buena pinta». Las imágenes de comida generadas por IA, dijo, también le hacen sentirse «escéptico sobre el aspecto real de los platos» — algo que socava justo la confianza que una foto de menú debería construir.
- Textura: el pan y la carne suelen parecer piel de reptil, cuero o una esponja vegetal
- Iluminación: las escenas generadas por IA suelen verse artificialmente escenificadas
- Disposición de ingredientes: los elementos parecen colocados al azar en vez de emplatados
- Grasa añadida: los modelos de IA tienden a añadir mantequilla o aceite para que el plato parezca más rico
- Efecto de la divulgación: la valoración cae en cuanto el cliente sabe que la imagen es generada por IA
Algunos restaurantes convierten el rechazo en argumento de venta. El Chugwater Soda Fountain, en Wyoming, se hizo viral en Instagram —más de 200.000 «me gusta»— con un cartel de cartón que prometía no usar nunca IA para sus fotos de comida, publicado, irónicamente, en una plataforma impulsada por IA. Hunter Lewis, redactor jefe de Food & Wine, opina que el uso de IA por parte de los restaurantes debería ser invisible para el cliente: la automatización interna está bien, pero las imágenes de comida generadas por IA son «un auténtico repelente». «El público estadounidense que sale a comer es listo —dijo—. Sabe lo que quiere y sabe reconocer lo real.»
Qué cambia para los restaurantes y las plataformas de reparto
Las plataformas de reparto de comida quedan ahora en medio. DoorDash ofrece a los restaurantes una herramienta de IA que ajusta la iluminación, el color y el fondo de una foto de plato ya existente, y aplica automáticamente una etiqueta de «mejorado con IA» cuando se usa; la empresa asegura que sus políticas prohíben crear o alterar imágenes de menú engañosas, y que revisa las fotos para verificar su cumplimiento. Pero incluso un ojo entrenado tiene problemas para distinguir una foto mejorada con IA de una totalmente generada por IA, según Soja — una diferencia que importa para la confianza, pero resulta casi invisible para un cliente hambriento que desliza el dedo por una app de reparto. Para los restauradores hispanohablantes, apretados también por el coste de los alimentos y la mano de obra, y para plataformas como Glovo o Uber Eats que operan en sus mercados, la lección que dejan Denver, San Francisco y los Países Bajos es la misma: la generación de imágenes por IA todavía no sustituye de forma fiable a una cámara apuntando a un plato real. La tecnología puede ahorrar la factura de un diseñador gráfico, pero pone en riesgo lo único que una foto de menú debe conseguir: abrir el apetito. Las plataformas que quieran mantener contentos tanto a restaurantes como a clientes necesitarán un etiquetado más claro y límites más estrictos sobre las imágenes generadas por IA, antes de que más locales aprendan la lección como Grind & Unwind — a golpe de pintura en spray.
Fuentes
- Uncanny and unappetizing: appetites spoil as AI images take over food menusThe Guardian · 6 de septiembre de 2026
- AI-menukaarten in restaurants vallen niet in de smaakBright.nl · 6 de septiembre de 2026



