Gates propone un impuesto a los robots y empleos reservados
En un ensayo publicado esta semana, Bill Gates pide gravar la automatización y reservar ciertos empleos para personas ante los riesgos de la IA.

En un ensayo de casi 6.000 palabras publicado el miércoles en su sitio personal, y en una entrevista de una hora concedida a The New York Times, Bill Gates, cofundador de Microsoft de 70 años, afirmó que la inteligencia artificial plantea riesgos que la industria tecnológica minimiza a sabiendas porque "hay demasiado dinero en juego". Abordar esos riesgos con urgencia debería ser, dijo, "la prioridad número uno del mundo".
Gates contó a The New York Times que, dentro de la industria, quienes realmente entienden la capacidad de la IA están preocupados en privado pero reacios a decirlo en público. "En privado, la gente que entiende lo buena que es esta tecnología, y lo mucho que está mejorando, está muy preocupada", dijo, y añadió que los ejecutivos ahora se dicen entre ellos: "Oye, no digas eso. Es malo para nosotros, para el próximo billón de dólares que estamos tratando de levantar."
Un impuesto para frenar la sustitución de personas por máquinas
La idea más concreta del ensayo de Gates es un nuevo gravamen sobre la automatización. The New York Times lo describe como un "impuesto al token" (token tax) —el token es la unidad básica del cómputo de IA— pensado para encarecer el uso de la IA frente al trabajo humano, con lo recaudado financiando programas de recapacitación y una red de protección más sólida para los trabajadores desplazados. TechCrunch, basándose directamente en el texto del ensayo, describe la misma propuesta de otra manera, como un "impuesto a los robots" que cerraría un vacío fiscal: un empleador que contrata a una persona paga cotizaciones sobre su salario, pero quien compra un robot normalmente puede deducirlo de inmediato como gasto empresarial. "El sistema fiscal te empuja a sustituir personas por máquinas", escribió Gates, para quien gravar la automatización "frenaría un poco la huida del trabajo humano" mientras financia esos mismos objetivos de recapacitación y protección social. Los dos relatos no coinciden del todo en el mecanismo exacto —si el impuesto recae sobre el cómputo en sí o sobre las compras de capital que sustituyen a los trabajadores—, una ambigüedad que los fragmentos publicados del ensayo no resuelven.
- "Impuesto al token": un gravamen sobre el uso del cómputo de IA, para encarecer la automatización frente al trabajo humano.
- "Impuesto a los robots": eliminar la ventaja contable que permite a los empleadores amortizar una compra de automatización más rápido de lo que deducen una nómina.
- Empleos "reservados a humanos": una categoría legal de puestos —como el cuidado de personas— donde la IA no podría sustituir a los trabajadores, aunque fuera técnicamente capaz de hacerlo.
Gates también propone declarar ciertos oficios "reservados a humanos", es decir, vetados para la IA aunque esta sea técnicamente capaz de realizarlos. Según el relato de TechCrunch, ofrece dos tipos de justificación: económicas y humanas. "No se le puede decir a un obrero de la construcción de 55 años, que ha hecho ese trabajo toda su vida, que ahora tiene que trabajar en una residencia de ancianos y esperar que le resulte satisfactorio", escribió. En otros casos, sostiene, una tarea debería seguir siendo humana sin importar el costo o la eficiencia: "imagina un robot dándote la noticia de que tienes una enfermedad incurable. No hay ninguna razón técnica por la que no pudiera hacerlo. Aun así, no debería." Señala que la lista de empleos reservados evolucionaría con el tiempo, con algunos roles abriéndose a la IA "a lo largo de años o décadas", bajo el compromiso de preservar otros de forma duradera.
Por qué la industria ha guardado silencio
Gates sostiene que las empresas simplemente responden a incentivos de mercado que pueden entrar en conflicto con el interés general, y predice que el patrón del pasado —las nuevas tecnologías crean más empleos de los que destruyen— no se repetirá esta vez. Calificó el momento actual de "absoluta, completa y totalmente distinto", y añadió: "es una afirmación enorme, y estoy apostando todo lo que sé, todo." Su razonamiento, según el Times, es que la IA se está expandiendo por toda la economía a la vez, dejando poco margen para que un sector absorba a los trabajadores desplazados de otro, a diferencia de olas de automatización anteriores que trasladaban el empleo hacia sectores contiguos.
TechCrunch señala que las dos propuestas de Gates —el impuesto a la automatización y los empleos reservados a humanos— reducirían de forma notable las ganancias de los grandes laboratorios de IA, lo que, según el medio, explicaría por qué apenas se había hablado de ellas hasta ahora. Ninguno de los dos medios informa de que algún gobierno haya adoptado alguna de las dos propuestas, y TechCrunch advierte de que el ensayo de Gates no aclara quién decidiría qué empleos calificarían como reservados ni cómo se harían cumplir esas reglas.
A las advertencias económicas de Gates se suma, en su ensayo, una segunda preocupación: los usos catastróficos, como el bioterrorismo facilitado por sistemas de IA capaces de ayudar a diseñar nuevos patógenos. Pide acuerdos internacionales vinculantes y revisiones de seguridad obligatorias para cualquier sistema de IA que pudiera usarse como arma para crear nuevas moléculas, y rechaza los compromisos voluntarios que favorecen la Casa Blanca y la industria: "¿Autorregulación sobre la herramienta más peligrosa jamás inventada? No, gracias." El Times señala que estas advertencias hacen eco de las de Dario Amodei, cofundador de Anthropic, cuya alarma similar lo ha puesto en desacuerdo con el Pentágono y buena parte de la industria. "Hay gente atacando a la persona que es más abierta sobre los inconvenientes", dijo Gates.
Por ahora, ni el impuesto al token o a los robots, ni la categoría de empleos reservados a humanos, existen en ninguna ley, y el propio Gates admite que los detalles —quién decide y cómo— siguen sin resolverse. Pero si algún gobierno retomara alguna de estas ideas, las empresas que evalúan automatizar puestos podrían enfrentar nuevos costos fiscales, mientras que oficios considerados difíciles de sustituir o profundamente humanos —el cuidado de personas, entre ellos— podrían obtener una protección legal explícita frente a la sustitución por IA. Nada de eso está hoy sobre la mesa, pero Gates ahora empuja a los responsables políticos a considerarlo.
Fuentes
- Bill Gates Is Warning That A.I. Is More Dangerous Than Big Tech Will AdmitThe New York Times · 26 de agosto de 2026
- Bill Gates wants to see a robot tax and 'Human Reserved' jobs to mitigate harms from AITechCrunch · 26 de agosto de 2026



