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Trump pide a la ONU rebautizar la IA como “Superinteligencia”

El 22 de septiembre de 2026, el expresidente Donald Trump solicitó a la ONU que sustituya el término “inteligencia artificial” por “superinteligencia”, argumentando que “artificial” sugiere falsedad.

La redacción de nullbotPublicado el 23 de septiembre de 20263 min de lecturaFuentes (2)
Sala de la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, en el año 2024.
Mojnsen · CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons

En una intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció que todos los documentos oficiales estadounidenses deberían sustituir la expresión “inteligencia artificial” por “superinteligencia”. La iniciativa se presentó como una corrección del lenguaje más que como una reforma de política pública.

Motivación del cambio terminológico

Trump argumentó que el adjetivo “artificial” sugiere que la tecnología es una falsificación o carece de autenticidad, mientras que el término “superinteligencia” transmitiría una capacidad avanzada sin la carga negativa que, según él, acompaña a la expresión actual.

El expresidente subrayó que Estados Unidos debe predicar con el ejemplo, animando a otras naciones a seguir su paso y a adoptar la abreviatura “SI” en lugar de la tradicional “IA”, con la intención de uniformizar el discurso global sobre la materia.

Contexto legal y regulatorio

Medios como The Verge y Golem.de señalan que la declaración de Trump no se traduce, hasta la fecha, en ningún decreto vinculante ni en texto regulatorio oficial. No se citó legislación ni orden ejecutiva que obligue a agencias, empresas privadas o organismos internacionales a cambiar su terminología.

El propio presidente admitió la incertidumbre sobre su autoridad para imponer tal modificación, describiendo la propuesta como una declaración política más que como un mandato legalmente exigible.

  • Sustituir “IA” por “SI” en todas las publicaciones gubernamentales de EE. UU.
  • Actualizar los glosarios internos de las agencias federales para reflejar el nuevo término.
  • Animar a los socios del sector privado a adoptar la terminología de forma voluntaria.
  • Promover el cambio en foros internacionales como la ONU.

Implicaciones estratégicas para la competencia EE. UU.–China

En el mismo discurso, Trump encuadró el debate terminológico dentro de una contienda geopolítica más amplia, presentando la supuesta ventaja tecnológica de EE. UU. sobre China como una cuestión de poder nacional y de liderazgo global.

Advirtió contra lo que describió como un “esquema de control global” dirigido al desarrollo de la IA, posicionando a EE. UU. como defensora de la innovación abierta y como contrapeso a cualquier intento de hegemonía tecnológica extranjera.

La afirmación de que renombrar la tecnología de alguna forma reforzaría la competitividad estadounidense no cuenta con respaldo de análisis técnico; el cambio es puramente semántico y no altera las capacidades reales de los sistemas.

No obstante, la retórica puede influir en la percepción pública y podría ser utilizada en negociaciones diplomáticas para moldear normas y estándares en torno a las tecnologías emergentes, especialmente en foros multilaterales.

Para las empresas que operan en EE. UU., el impacto inmediato es mayormente documental. Sin una instrucción administrativa formal, los contratos existentes, los marcos de cumplimiento y las especificaciones técnicas permanecen sin alteraciones.

En la práctica, las organizaciones podrían necesitar actualizar documentación interna, materiales de marketing y módulos de capacitación si deciden alinearse con la sugerencia del presidente, aunque no exista obligación legal de hacerlo.

El riesgo legal de seguir utilizando la expresión “IA” sigue siendo nulo, ya que no hay normativa que imponga la sustitución y los estándares internacionales continúan reconociendo el término tradicional.

Concretamente, una entidad española o latinoamericana debería vigilar cualquier guía futura del Departamento de Comercio o de la Oficina de Política Científica y Tecnológica de EE. UU. Hasta que se emita tal orientación, la estrategia más segura es mantener el término establecido “inteligencia artificial” en informes oficiales, mencionando el debate político como contexto de fondo.

Reacciones internacionales

Varios gobiernos europeos y asiáticos han manifestado su escepticismo ante la propuesta, señalando que cambiar la nomenclatura sin una base técnica podría generar confusión en la cooperación transfronteriza en investigación y desarrollo.

Organizaciones de la sociedad civil también han cuestionado la motivación detrás del cambio, sugiriendo que se trata de una maniobra de branding político más que de una mejora sustancial en la comprensión pública de la tecnología.

Fuentes

  1. Trump says the US is officially renaming AI to ‘super intelligence’The Verge · 22 de septiembre de 2026
  2. Donald Trump: KI heißt in den USA jetzt Super IntelligenceGolem.de · 22 de septiembre de 2026

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