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Trabajadores de Tesla cuestionan el entrenamiento de Optimus

Empleados de Tesla habrían rechazado aportar datos de movimiento para Optimus por temor a entrenar robots destinados a sustituir puestos, mientras persisten problemas de producción.

La redacción de nullbotPublicado el 26 de septiembre de 20264 min de lecturaFuentes (2)
Un robot humanoide Tesla Optimus expuesto en una exhibición.
Benjamin Ceci · Public domain · Wikimedia Commons

El 26 de septiembre de 2026, varios reportes describieron resistencia de trabajadores de Tesla ante planes para entrenar los robots humanoides Optimus con datos obtenidos de sus propios movimientos. Según Ars Technica e INSIDE, que recogen información de The Information, empleados de fábricas de Tesla en Texas y California utilizaron trajes especiales para registrar sus movimientos mientras trabajaban. Los registros estaban destinados a sistemas de aprendizaje por imitación. Algunos trabajadores se habrían quejado porque entendían que los robots estaban diseñados para reemplazarlos con el tiempo.

Tesla habría trasladado posteriormente buena parte de esa recolección de datos a equipos específicos y habría creado centros de entrenamiento. Las fuentes disponibles no detallan cuántas personas se negaron, durante cuánto tiempo se usaron los trajes ni bajo qué condiciones participaron los empleados. Tampoco incluyen una respuesta pública de Tesla. Aun así, la situación revela una tensión laboral concreta: el proyecto necesita que personas demuestren físicamente tareas para enseñar a las máquinas el trabajo que, en el futuro, podrían realizar.

La planta de Fremont cambia de rumbo

La controversia coincide con una reorganización importante en la fábrica de Fremont, California. The Information, citado por Ars Technica, informó que Tesla dejó de fabricar allí el sedán Model S y el SUV Model X en mayo de 2026. Después, la empresa habría trasladado tanto a operarios de línea como a ingenieros a labores vinculadas con Optimus. El cambio encaja con la apuesta de Elon Musk por la inteligencia artificial y la robótica como parte central del futuro de Tesla.

Durante la llamada de resultados del segundo trimestre de 2026, Musk afirmó que Optimus podría ser el mayor producto de la historia de Tesla. Al mismo tiempo, reconoció que construir un humanoide autónomo capaz de ejecutar muchas tareas distintas es uno de los problemas más difíciles de resolver. Los reportes sobre la producción muestran esa distancia entre expectativa y ejecución industrial: Tesla estaría fabricando cientos de robots por semana, pero todavía afronta dificultades de ensamblaje y depende de personas para completar componentes esenciales.

  • Trabajadores de Texas y California habrían usado trajes que registran movimientos para generar datos de entrenamiento.
  • Tesla habría asignado la recolección de datos a equipos dedicados tras las objeciones de parte de la plantilla.
  • Las manos y los antebrazos de Optimus V3 todavía requieren ensamblar manualmente más de 100 piezas pequeñas.
  • La producción reportada es de cientos de unidades semanales, por debajo de las metas de escala comunicadas.

Las manos dificultan la producción a escala

La versión más reciente, Optimus V3, ha planteado retos de desarrollo y manufactura. The Information informó de problemas para alinear con precisión los componentes mediante el equipo de producción y de límites para acelerar la línea. Las piezas del robot son más pequeñas que las de un automóvil y requieren una precisión de ensamblaje superior. INSIDE señaló igualmente que convertir líneas de fabricación de coches para producir robots no permite trasladar de forma directa la capacidad existente, debido a esas nuevas exigencias de precisión.

Las manos y los antebrazos son uno de los principales cuellos de botella. En conjunto contienen más de 100 tornillos y otras piezas pequeñas que, según los reportes, siguen siendo montadas manualmente por trabajadores. Eso resulta relevante para cualquier intento de aumentar el volumen. Ars Technica indicó que Tesla apunta a superar los 1.000 robots por semana a finales de 2026. INSIDE citó una meta mucho mayor, de 20.000 unidades semanales. El material disponible no aclara si las dos cifras corresponden a plazos o planes diferentes.

Los robots recién fabricados también habrían necesitado correcciones inmediatas. Los sensores táctiles de las manos habrían sido lo bastante poco fiables como para que Tesla desarrollara una capa de sensores similar a un guante, pensada para sustituirse sin cambiar toda la mano. INSIDE informó que V3 pesa menos y tiene más cámaras que versiones anteriores, pero todavía no incorpora ese guante, que sigue en desarrollo. Por tanto, la facilidad de reparación y la durabilidad continúan siendo asuntos pendientes antes de un uso intensivo.

Tareas concretas y entornos controlados

Las limitaciones reportadas no se reducen al hardware. Una fuente citada por The Information describió que los robots Optimus aún necesitan programación para realizar tareas específicas en entornos cuidadosamente controlados. La información disponible sitúa su uso en áreas y funciones internas limitadas de Tesla. No demuestra que el robot pueda desempeñar de forma autónoma una amplia variedad de labores en espacios de trabajo corrientes, con condiciones cambiantes y presencia continua de personas.

El aprendizaje por imitación busca responder a uno de los problemas centrales de la robótica: conseguir suficientes datos para que una máquina aprenda visualmente tareas manuales diversas. Sin embargo, registrar a una persona realizando un movimiento es solo una parte del proceso. El robot también debe interpretar el entorno, manipular objetos con fiabilidad, funcionar repetidamente y hacerlo de forma segura. Los informes sugieren que Tesla sigue trabajando en esos frentes, incluso mientras intenta ampliar el volumen de fabricación.

Tesla no es la única empresa ante esas dificultades. Los robots industriales especializados, como los brazos robóticos, llevan décadas presentes en fábricas. La promesa de los humanoides consiste en que, en teoría, podrían trabajar en instalaciones diseñadas para personas y asumir un conjunto más amplio de tareas. Empresas automotrices y de robótica de China, Japón y Corea del Sur desarrollan sus propios proyectos. Toyota planea invertir miles de millones de dólares para modernizar fábricas con robots, incluidos algunos humanoides.

Para trabajadores y sindicatos en España y América Latina, donde la automatización suele debatirse junto con la estabilidad del empleo y la formación profesional, el caso de Tesla plantea una cuestión reconocible: quién aporta el conocimiento práctico que alimenta la automatización y bajo qué garantías. La creación de equipos dedicados puede apartar esa función de los puestos de línea, pero no elimina la preocupación de fondo. En Fremont, el cierre de la producción de Model S y Model X hace que esa transición hacia Optimus tenga consecuencias laborales visibles desde ahora.

Fuentes

  1. Tesla workers balk at training Optimus humanoid robots as replacements - Ars Technicaarstechnica.com
  2. Tesla Optimus 量產遇瓶頸,V3 雙手仍仰賴人工組裝 - INSIDEinside.com.tw

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